'El Alacrán': un proyecto estratégico para el desarrollo social, económico y energético de Colombia
El proyecto de cobre 'El Alacrán', ubicado en el sur del departamento de Córdoba, se perfila como una de las iniciativas con mayor impacto para el desarrollo regional y nacional en los próximos años.
En un contexto donde el cobre se ha consolidado como un insumo clave para la transición energética global, la concreción de este proyecto tiene implicaciones que trascienden la extracción minera: impacta directamente en el empleo formal, la dinamización de economías locales y la reducción de brechas sociales persistentes en el país.
Ubicado en la zona rural del municipio de Puerto Libertador - Córdoba, 'El Alacrán' ha avanzado en sus fases de exploración geológica, estudios de prefactibilidad y factibilidad, así como en la elaboración del Estudio de Impacto Ambiental exigido por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), cumpliendo con estándares técnicos y ambientales rigurosos.
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Su enfoque operativo incorpora criterios de eficiencia energética mediante la generación de hasta el 50 % de su demanda energética a partir de fuentes solares; promueve el uso responsable del agua a través de un sistema de recirculación de aguas lluvias que permitirá ahorrar cerca del 70 % del recurso hídrico; contempla una gestión integral de residuos y estima la recuperación de 220 hectáreas de pasivos ambientales derivados de la actividad minera histórica realizada por terceros.

Estas acciones se encuentran alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y con los principios de sostenibilidad ambiental que orientan la transición hacia modelos de desarrollo más responsables.
Bienestar social y dinamización económica
Los impactos sociales y económicos ya comienzan a materializarse en el territorio. En las fases iniciales del proyecto, se han generado más de 2.300 empleos directos e indirectos, con más del 80 % de mano de obra local y regional, en un departamento donde la informalidad laboral supera el 65 % y en áreas rurales puede superar el 80 %.
En la fase de construcción y montaje, que depende del otorgamiento de la licencia ambiental, se prevé la creación de alrededor de 1.700 empleos formales adicionales, con encadenamientos productivos que podrían beneficiar hasta 13.600 personas.

La dinamización económica también se refleja en la demanda de bienes y servicios; el proyecto requerirá más de 45 categorías de insumos y servicios, con un potencial de provisión local cercano al 90 %, lo que impulsaría el crecimiento de sectores como transporte, alimentación, alojamiento, mantenimiento y servicios técnicos.
La inversión ejecutada a la fecha supera los US$200 millones, y la inversión total proyectada ronda los US$700 millones, recursos que fortalecen cadenas productivas y atraen actividad económica formal a un territorio históricamente rezagado.
Soluciones reales para las comunidades
El respaldo de las comunidades locales también ha cobrado relevancia. Líderes sociales han manifestado que el proyecto representa una respuesta concreta a necesidades históricas de empleo, salud, educación y oportunidades productivas.
“No queremos volver a ser invisibles. Aquí la gente ha podido trabajar de manera formal, con seguridad social, y eso no había pasado antes”, afirmó Alejandro Marulanda, minero y habitante de la comunidad mina El Alacrán. Por su parte, Ilda Reyes, líder comunitaria de la vereda San Matías −también del área de influencia− señaló que “este proyecto nos ha abierto muchas puertas y oportunidades a las comunidades que estamos viviendo aquí alrededor”.
Para Eliécer Velásquez, presidente de la Junta de Acción Comunal, el proyecto representa una alternativa real frente a la informalidad.
“La mayoría de empleos legales que hoy existen en nuestras veredas están relacionados con 'El Alacrán'. Gracias a eso muchas familias han podido sostenerse y pensar en un futuro distinto”, indicó.

Otro aspecto importante para la comunidad Mina 'El Alacrán' es el Plan de Reasentamiento, el cual representa una oportunidad concreta de mejorar sus condiciones de vida. Este proceso, que se ha venido construyendo de manera participativa con la empresa durante casi tres años, se encuentra plasmado en una hoja de ruta acordada colectivamente para el futuro de más de mil personas.
En ese mismo sentido, Marulanda afirmó que “con la aprobación de la licencia ambiental, esperamos poder retomar, de la mano de la empresa, la construcción y puesta en marcha del Plan de Acción de Reasentamiento, pensando en mejores condiciones de vida para nuestras familias”.
Una transición hacia las energías limpias
Otro aspecto relevante es la coherencia del proyecto con la agenda de transición energética. Para su operación planea incorporar un parque solar para cubrir hasta el 50 % de la demanda energética del proyecto, con una capacidad estimada de más de 20 MW, y la posibilidad de destinar los excedentes de energía a comunidades locales, en el marco del fortalecimiento de comunidades energéticas rurales.
Esta integración entre minería y energías limpias es compatible con la importancia estratégica del cobre al ser insumo base para tecnologías limpias, redes eléctricas, aerogeneradores, paneles solares y sistemas de almacenamiento energético.
Una necesidad inminente para el progreso del país
Más allá de las fronteras de Córdoba, el impacto potencial sobre la economía nacional es significativo.
La minería formal en Colombia contribuye de manera relevante a la economía nacional. De acuerdo con cifras del DANE correspondientes al tercer trimestre de 2025, el sector minero representó aproximadamente el 1 % del PIB nacional, consolidándose como un sector estratégico por su aporte a las economías regionales. Además, el sector genera alrededor de 350.000 empleos directos y más de un millón de empleos indirectos a través de sus encadenamientos productivos, con empleos formales que ofrecen afiliación a seguridad social, estabilidad contractual y mayores ingresos para miles de familias.
Estas actividades también fortalecen la balanza comercial, debido a que las exportaciones mineras representan cerca de una cuarta parte del total con ingresos superiores a los US$5.000 millones, reforzando la importancia de este sector para la estabilidad macroeconómica del país. Además, contribuyen al fisco mediante impuestos y regalías que, solo en la última década, superan los USD 11.700 millones en recursos para el país.
“Más allá de su dimensión productiva, este proyecto representa una oportunidad para promover un desarrollo planificado e incluyente. La compañía está preparada para avanzar con responsabilidad, diálogo y visión de largo plazo, hacia una etapa en la que los esfuerzos realizados se traduzcan en beneficios concretos para las comunidades y para el territorio”, destacó Sarah Armstrong-Montoya, CEO y Presidente de Cordoba Minerals.
Proyectos como 'El Alacrán', marcan la hoja de ruta hacia una minería responsable con impactos económicos y sociales visibles. Su paso a la fase de construcción y montaje permitiría materializar los beneficios sociales, económicos y productivos previstos, contribuyendo al desarrollo ordenado del territorio y al posicionamiento de Colombia en la producción responsable de minerales críticos.